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Encuentro ecuménico de los cristianos de Vigo

El pasado jueves 19 de enero nos reunimos, en los salones parroquiales de la Iglesia del Carmen de Vigo, un buen número de fieles de la familia cristiana de Vigo. Las iglesias presentes en este encuentro fueron la católica, evangélica, ortodoxa y anglicana, representadas por un pastor de cada una de ellas, junto al Obispo de la diócesis D. Luis Quinteiro, y nuestro párroco, el Padre Ángel.

La celebración nos conducía a través de las diferentes piedras (del odio, de la incomprensión, de las diferencias…) que forman parte del muro que, durante años, hemos levantado los propios cristianos. Tras una breve reflexión de cada uno de los pastores, y una oración y canción del coro, eliminábamos una de esas piedras que nos separan, derribábamos un trozo del muro, teniendo presente la misericordia de Dios y su llamada a seguirle dirigida a todas las personas, a cada una de las almas.

Las diferencias no han de ser motivo de miedos, de dudas o de desconfianzas cuando es tanto lo que los cristianos tenemos en común. Como afirmó el sabio Isaac Newton en relación al orden universal: “la unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo”.

Puede parecer que este tipo de encuentros forman parte de una nueva “ola” de actos “políticamente correctos” en que nos acercamos a otras iglesias durante unas horas pero nos volvemos a casa pensando que tenemos la verdad absoluta en la religión que profesamos. Sin embargo, como participante, no fue ésa la sensación que percibí. Precisamente, la búsqueda de la Verdad, que es Dios, y de una vida acorde a esa Verdad, día a día, nos une a todos los demás cristianos, y me atrevería a decir que a todos los seres humanos.

Sin embargo, la unión con la familia cristiana es aún más profunda porque tenemos como referente la figura de Jesús, la Verdad y el Verbo hecho carne, hecho niño pobre emigrante de su tierra, preocupado de los problemas más graves que afligían a la sociedad en la que vivía, cercano a sus amigos y fiel hasta la entrega de su vida.

Además de contar con este Dios-hecho-hombre como modelo, las diferentes iglesias cristianas nos enfrentamos a los mismos retos, como destacó el Pastor Dámaso de la Iglesia ortodoxa, con una creciente falta de compromiso por parte de muchos bautizados y con una cierta tendencia social que nos “invita” a vivir la fe en un ámbito estricta y exclusivamente privado.

También se nos recordó que los cristianos debemos comprometernos con aquello que creemos como lo hacen los hermanos que viven en zonas donde son despreciados como poco, o condenados a muerte, en algunas ocasiones, por creer en un Dios distinto o simplemente por creer en un dios. Palabras que no deben causar desesperanza o sonar a reproche sino a impulso, a comenzar de nuevo, y cada día, como nos recomendaba Santa Teresa de Jesús; y a rezar mucho, aunque haya pasado la semana dedicada a la oración por la unidad de los cristianos, para que seamos uno como Jesús pedía a Dios, según su propia unidad con el Padre (Juan 17, 21).

 

Sara L. C.

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